miércoles, noviembre 07, 2007

Valle Suicidio

Es Algo del material que estoy trabajando y espero publicar en menos de un año... salud!!! por estos dias de perros y gloria en las fauses de este infierno en que vivo.
Miguel Angel Zapotitla Pérez
1) El ojo en la punta del dedo índice con el que miro almas buscando margaritas para almorzar.
Voy cayendo en partes iguales, viajando en la misma línea de tantos que arrastran derrotas rumbo a las empresas del olvido, camino con ellos levantando polvo, con los mismos pasos, los mismos sueños rotos bajo la ceniza de esperanzas diluidas, la misma cabeza pesada en el piso. Cavilando los primeros rayos del sol cansado, me detengo a esperar el fuego prometido.Me esperan personajes de caricatura, fantasías enterradas bajo sabanas de hambre, parias mal nacidos del vientre de mujeres inofensivas que arañaron la cara de sus violadores. Amigos muertos, asesinados con una daga, tiene mi nombre delineado en oro escurrido a puños de mis manos, como sudor frío... prácticas de sangre; un prisma me asfixia cuando levanto la cara y sigo aquí, martillando los nervios en el desfile de todas las mañanas infinitas, esperando a papá redentor de almas. Camino un poco, me muero luego, en la tumba de los días que se acuestan para nunca más regalarme un beso.
2)
Habemos dos lineales expertos en paraísos, somos como silencios que se opacan en el fondo del alma anciana, oyendo el fin del mundo en una fuente de luz. Las más movidas caderas del teñido juego psicodélico, expansión, sentidos callados, muy calladitos, muy silenciosos, ya sin los días que siempre hablan, ya sin las ganas de decir algo. Muchos más enojados, voces inanimadas, no dicen más que mi nombre desentonado, oigo cómo hablan, son chillonas, son inigualables, como el odio hacia mí mismo, palabras salen de la boca, y se burlan, me miran de frente, a los ojos, me retan a atraparlas antes de desmoronarme en la alameda de mi inconsciente.
I
—blablablablabla—ruidos de mi garganta, de la de todos estos que se internan en la vacía silueta del lóbulo en mi oreja. —bulubulubulubulubulu— gritan —ton tan, zum, zum— hay moscas, hablan, dicen: pulcredad. Un sepulcro lleno de rosas, en las hojas gusanos de muerte, se queman, se queman, ¡se queman!
II
Mátame de una vez, soy un forastero, entierra mis restos bajo tu cama
III
Átame a ti, háblame más, dime algo que entienda, eso sólo son palabras, necesito ver escurriendo de tus dientes amores.
IV
Estoy desnudo extrañándote, soy don amante, don jodido, don pendejo

V
Blablablabla —otra vez sólo ruidos—
VI
—“!#$%&/()=?— en off
VII.
Ayer me fui.
VIII
Y
IX
a
d
i
o
s
3)Narración ociosa de un suicidio inútil
Sabía que era el último trago de café que podía beber, marcó un numero telefónico, oyó la voz que lo había atormentado los últimos meses, la voz de los sueños, la voz de los lugares solitarios, la voz que se hacía muchas voces, estaba en sus oídos como todos los días, —hola, soy Magge— hizo el eco en su cabeza hueca, le reventó los tímpanos, lo desmoronó, se volvió agua... —hola, te llamo porque una sirena quiere cantar su ultima canción para ti, quiero que la escuches— tarareó una tonada dulce y se oyó un disparo seco, su cabeza había sido atravesada por una ráfaga de fuego; del otro lado, en el teléfono ella escuchó el llanto de la sirena, y tres lágrimas acompañaron el ululante ruido a ritmo de muerte, colgó, caminó al baúl, lo abrió y comenzó a releer lo que antes él le dedicó, luego prendió fuego a las hojas y optó por olvidarse del juego para siempre, del canto de la sirena y de la tarde donde la sangre cubrió el azul de los buenos días.

sábado, julio 28, 2007

De cierto Azul que aveces no encuentro...

Un poco de Nostalgia por las añoranzas, o como dice Sabina "No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedio".
Segun el día, nunca podré abrir los brazos, hay palabras que han contado lo seco de esta vida estéril, donde no hay cruces cargadas con el sueño. He evitado ver la gente y la memoria, no tengo trazos de una hora en el reloj que ha inventado cuerpos incendiandose cayendo bajo la sabana de mis deseos. Ahora sé que no habrá un abrazo, mis alas han sido cortadas para que nunca más emprenda el vuelo (volar no es la unica manera de existir). Perdona tanta nostalgia soy poeta ¿lo sabias? está bien puede que pueda esperarte, bajo los días melancolicos y eternos donde no volvió a verme la mentirosa razon.
-Sí, lo sé, papá es un demente, que se vaya derritiendo mientras planea la mejor bienvenida para ti... qué importa, no estás-.



A Indes
Juego con mi sangre, bálsamo de cuerpos, corazones que se infecta con la mínima gota de espera, seños arrugados, extrañandos, desiciones grises, nostalgias para hacer de la vida un estropajo, tu hablas: "volar no es la unica forma de existir" dijiste a mi oido, esa noche y mis alas se fueron nublando, se volvieron indeceables larvas de mosca, ante los ojos de ellas, las otras que un día volaron conmigo, y nos volvimos serpientes, animales terrestres que se enredan para calentar su sangre, dos cuerpos uno de mundo, tu-yo y soy lo que eres, bajo esta mañana donde casi creo que llueve.
a Azul
Mira, estoy bebiendo sorbos de lunes. un vaso que se debilita con los cuántos y cómos; con los voráces días donde sobra la razón para los ingenuos-mágicos buscares, buscantes en esta hora de ver un cuerpo, pequeño, de perfil con el mismo aroma que envuelve lo que no tengo o he perdido, el cuerpo de nunca llegó al mundo. una hija nacida en los cimientos imaginarios de amor, con padres inoportunos, una hija donada al misterio. ojos mal criados y sobra risa en la copa que no he bebido... Bah! que fastidio, ella no, o tal vez ella tan real, o sí, tan grata como mi sombra.

miércoles, marzo 28, 2007

emacipacion y progreso: demonios para la muerte

esto es una ponencia que leí en las jornadas filosoficas de la uat
espero les sirva...




“Hay ciertas ridiculeces que deben ser dichas y para eso existe el filosofo. Al menos Platón declara literalmente, del modo más formal y en la coyuntura más solemne, el filósofo tiene una misión de ridiculez. No se crea que es cosa tan fácil cumplirla. Requiere una especie de coraje que ha solido faltar a los grandes guerreros y a los más atroces revolucionarios. Estos y aquellos han solido ser gente bastante vanidosa y se les encogía e ombligo cuando se trataba simplemente de quedar en ridículo. De aquí que convenga a la humanidad aprovechar el heroísmo del filosofo.”
José Ortega y Gasset



I.
Me siento en la silla rota, con los pies subidos a un costado, los brazos cruzados, con la cara vacía, frente a una mesa un poco sucia, hay hojas, libros, algunos hombrecitos han acampado bajo los textos del alcohol; los ángeles bajaron ayer, me trajeron la noticia: Dios murió. ¡El viejo había al fin muerto! Al principio me dio miedo, pensé en los locos, en los suicidas que guardan sus esperanzas de redención en él, pensé en la soledad que invadiría el mundo, en mi madre, en los tristes…
Ayer, también oí rumores sobre algo que se estaba planeando, sujetos que vencieron su miedo a la ridiculez, sujetos que planeaban el futuro del mundo tras esta tragedia, bebían vino en algún bar, recordaban, murmuraban…
No tengo duda que uno de estos sujetos ridículos, haya sido el que, producto de su desolación, después de muerto Dios y en el margen de sus exequias, se le haya ocurrido la grandiosa idea de la ética fundamentada en el progreso y la superación.
Me imagino a la humanidad preparando el mejor de los sepelios, muchos de ellos filósofos mirando el ataúd, y con él las esperanzas de sustentar una vida, preguntándose ¿Qué sigue? ¿En qué o quién sustentaremos nuestras acciones? Algunos, los más inteligentes, en su depresión se suicidaron, porque lo único que ven es el vacío en el que están parados.”
La ética, vaya, qué ocurrencia tan redentora, enciendo un cigarro, pienso en dios, doy un suspiro y sonrío un poco antes de comenzar el día caminando en el nihilismo, pensando que tal vez el hombre tendrá un telos, un por qué estar actuando, estará parado en una torre tan sólida que ni Satán Bush Laden la derrumbe con su juego de aviones.

II.
El edificio llamado ética es sólido, sin embargo tiene un fundamento bastante dudoso, quizá estemos yendo muy rápido o entrando muy de golpe en el problema y hayan surgido la duda fundamental y con la que debo iniciar este trabajo: ¿Qué es la ética? bajo esta pregunta sencilla, parto en respuesta tranquila y simple. José Ferreter Mora, en su Diccionario de Filosofía, define la ética desde su raíz etimológica: Ethos que quiere decir costumbre. Pero no es la ética nuestras costumbres, sino la que puede dar razón de ellas, la que las analiza, la que las cuestiona, luego, lo que podemos definir como ética es una teoría de la moral, entendiendo a moral como nuestra constante práctica de relación social. Es entonces la ética el análisis racional de nuestra práctica cotidiana, de nuestro actuar e interactuar en relación con lo otro, los otros y lo otro que soy yo.
En este sentido, la ética justifica nuestras acciones, las determina si son buenas o malas, justifica los actos y nos dice que actuemos de un modo u otro, esta plantea un objetivo que se sustenta en la superación de nuestros males, de nuestros errores, en el progreso de lo humano, por ejemplo la ética cristiana que se fundamenta en la posibilidad de la salvación, la redención y el paraíso, esa promesa nos va haciendo crecer, es una “historia de superación” en la cual en algún momento de nuestra historia podemos llegar a ser felices, o a superar nuestras contradicciones. Este final feliz, el telos, no solo es religioso, o vemos en la política también. La justificacion de los actos por un final feliz.
Esto implica la mejora del hombre, se supone, con la ética, la superación de sus contradicciones, buscando su esencia, su naturaleza humana, sea para corregirla o recuperarla, como Rousseau que pide se recupere, pues el hombre en estado de naturaleza es bueno, o lo contrario con Hobbes, para él el hombre en estado de naturaleza es malo, la sociedad lo ayuda a corregir sus intrínsecos conflictos.
El problema aquí es que vemos el supuesto de una naturaleza humana, eterna, inmutable, como los menciona la doctora Mercedes Garzón:

“Ambas posiciones, la una optimista, la otra pesimista, se mueven sin embargo, dentro de la misma suposición: ambas reconocen una naturaleza humana eterna, inmutable, que debe ser mejorada o recuperada” (GARZÓN, Mercedes: 1995, 14)

Una naturaleza humana sustentaría una ética y un fundamento de progreso y superación, y esto nos causaría entender la historia de manera lineal, avanzado, siempre adelante, superando os males, creciendo, siendo mejores cada vez, en ese sentido como podríamos justificar la bomba en Hiroshima, o sin irnos tan lejos, Tlaltelolco… o más actual, Acteal. La pregunta básica es ¿De verdad en nuestros muchos siglos de razonamiento que han sustentado la ética con esta idea de progreso y superación hemos progresado y superado nuestros males? ¿Avanzamos hacia delante? Luego ¿Nuestra historia es lineal? ¡No! Esto un puede justificarse, no puede entenderse, no puede ser defendida, por lo tanto no hay superación y progreso, porque la historia no es lineal entonces esta ética no puede ser real, ni entenderse, ni justificarse y mucho menos defenderla.
Con esto no estoy diciendo que la ética deba morir, como los postmodernos podrían pensarlo, sí es posible una ética pero no bajo esos sustentos, sí es posible pensar en una ética, pero parada sobre el vacío.

III.
En este momento hago una brevísima pausa para que si algún radical quiere puede correr de esta sala, azotar las puertas, jalarse los cabellos; o algún otro planee asesinarme, puede hacerlo ahora, antes que termine de plantear esto
.

IV.
Si nos paramos en la idea de que somos posiblemente mejorables, y vemos la historia de manera lineal, y creemos que podemos alcanzar la emancipación de nuestros males, es necesariamente patético, sobre todo si Nietzsche ya nos liberó de ese yugo al matar a dios, a todo el sustento de una ética, a toda la idea de redención y de premio por ser bueno, en el fondo entendemos que es miedo de sabernos arrojados, sabernos seres histórico-finitos. Nos empaña el espejo nuestro temor, cuando nos descubrimos caminando hacia la muerte, sabernos desplegados entre el nacimiento y ella y ver que tampoco nosotros podemos darle sentido ni sustentar nada.
No puede existir el sustento de la ética, pero sí una ética sin sustento progresista, y sin embargo el sujeto se pretende poner como sustento de la superación, el sujeto mira a todos lados, no ve mucho, solo se encuentra a sí mismo, y se come otro cuento: es él quién todo lo hace posible, la finalidad es que se auto-someta, se auto-engañe, se auto-complazca y olvide su finitud, sienta que está bien así, que él todo lo puede, todo lo entiende, el sistema, le lanza la idea de que es el rey del universo gracias a su razonamiento, inventa aparatos para nuestra comodidad, al tiempo que hace una bomba de bacterias para acabar con lo vivo, inventa una vacuna para la rabia, al tiempo que planea como conquistar territorio, como progresar, como superarse.
Vive en el reino de los individuos y se adhiere a los planes político-ideológicos de la modernidad. Se complace en el yo, en el psicologisísmo, cree que Narciso está vivo.

“El narcisismo cumple, en este caso, una misión de normalización del cuerpo, el interés febril que tenemos por el cuerpo no es en absoluto espontáneo y libre obedece a imperativos sociales tales como la línea, la forma, el orgasmo.” (Ibíd. 61).


V.
Con esto hay valores estándar, como la relación personal y el respeto por la singularización, que se nos presentan como único medio para ser verdaderamente uno mismo: “joven, esbelto, dinámico” como diría Mercedes Garzón. Estas efimeridades, nos permiten la percepción de lo nuevo de manera rápida, en un instante ya es viejo, lo ahorita novedoso se vuelve en un momento aburrido, se corre muy rápido y todo se va, nada se alcanza, lo único que está ahí es uno mismo.
El yo como fundamento único de la ética, la ética como esperanzadora, prometedora de bienes eterno y de superación del hombre… y el hombre tan pequeño y efímero.

VI. A guisa de Conclusión.
Si no podemos fundamentar la ética desde la historia lineal, con su dulce idea de progreso y superación, si no es posible que el hombre envuelto en sí mismo y siendo racional y contradictorio, pueda sustentar la fundamentación ética, por el pequeño hecho de que es finito, de que se va a morir, y si dios ha muerto y todos ya lo sabemos ¿Qué nos queda? ¿Sobre qué estamos parados? ¿Cómo podemos hablar de una ética sería, sin trampas? ¿Sobre qué debe sustentarse el análisis de nuestra práctica diaria de relación moral? Nos queda el nihil, y sobre él estamos parados, podemos sustentar la vida, la ética, en el vacío. Hablar de una ética nihilista, sin telos, sin visión progresista y de superación de males; una ética cruda, real, sin artificios que callen nuestras angustias y nos digan lo que queremos oír.
Mercedes Garzón dice:

“El delirio del hombre moderno de explicarlo todo y su búsqueda obsesiva del origen, lo han conducido a un pensamiento centrado en las categorías de finalidad y causalidad, pensamiento teleológico y determinista que pretende eliminar el azar, la indeterminación, y la relatividad. El abandono de estas categorías parecen dejar al pensamiento en el vacío.” (Ibíd. 79).

Qué nos queda si ya no hay telos, no hay superación, no hay progreso, no hay fundamentos. Nos queda despertar de nuestros sueños bonitos, nos queda dejar atrás nuestras ilusiones y certidumbres ya no hay tranquilidad ni felicidad; nos queda ser los aguafiestas, las malas conciencias… “la desconfianza ilimitada nunca duerme y desinfla la complacencia satisfecha.”

Esto nos queda, una ética en el vacío.

Miguel Ángel Zapotitla Pérez
30/09/06

lunes, septiembre 25, 2006

Tres Fragmentos de una vida Inutil

I.
Ojos.

Cristales violentos de indiferencia/ luces de colores, tristezas/ voz de alcohol derretida por recuerdos,/ líquidos en la mano blanda de ese otro que no espera siquiera la razzia de una luna que mienta. /Y secuestro trocitos de lluvia/ y los guardo en la lengua hasta que se debiliten los miedos./ Y... puede ser que ignore la trama de la película, pues no la he visto...
I.
Un actor con hilo en los labios.
II.
La memoria virgen de un demente que sube la montaña.
III.
Sísifo Dios, Magge...B...
IV.
Todos ríen al mismo tiempo, hacen muecas de odio. Todos son lo mismo, son agua, cartón, marionetas.

I’
Mueves la boca, no tiene lengua, se desangra.
III’.
Al fin redimido, otra vez al mundo, sin remedio, a gozar la levedad de caminar en el llano.
I’’
Que palabras puedes decirle a la noche, si ni siquiera haz podido menear lo que restan de tus labios.
II’.
Entre el sabor del águila y la poca luz que me queda en el ojos izquierdo, casi demente... una mujer llora en mis brazos, o muere con una espada en el corazón...
II.
Desayuno de fuego.

Y pueden pasar las horas, y los minutos y no encuentro como sacar esta ira que me atormenta desde las entrañas. Veo como me parto en dos y me muero desgarrado desde el primer día en el que pude tocar sonrisas y causar la muerte de dos almas...
Me harto embriagado con esta estúpida vida que se sienta pide otra cerveza más, y me tumbo en los albores de una sobriedad borracha, de una tarde débil, de mi destino caído, la mierda de los días... llega a doler en serio, en serie, endulzado con el prototipo de esquela que se derrama de mis manos hasta esta ansia de callar las voces que brotan de mis llagas, este pasado tan ruin, esta sincronía de dolores, de muertos, de perros...
Esta dulce tristeza que empieza a sofocarse en cuanto pasa el tiempo y me imagino toda la vida de gracia en una siniestra podredumbre, me imagino cayendo al mar de este cielo de aluminio que no me muestra la tarde o la mañana... me voy, me quedo, no lo sé, no lo entiendo.
Parto en dos al enemigo que mira de re-ojo, mato al amigo constante al que odio, me quedo solo, sin fuerzas, y... nada, vuelvo a beber esta agua que salva el día de caer entre los restos de mi historia.

290606
1:20 pm
III.
Alicia
(ayer descubrí que el país de las maravillas existe)
Hoy me disfracé de loco, puse el zapato verde junto con el azul, la chamarra reventada, los ojos colgando, la boca con risas que no saben, camino moviendo el cuerpo como si fuera una serpiente, tras de Alicia que corretea al conejo rumbo al grandioso país de las maravillas. Llueve ácido y me quemo, grito del dolor intenso que me causa, nadie oye mi voz, arrastro hambre, podredumbre y varios vicios, Alicia se pierde entre el conejo blanco y un gato, Alicia bebe la formula mágica. Mi voz en sus oídos desaparece, mis sueños en los suyos son hoy polvo de loco.

viernes, marzo 10, 2006

Comunicado No. 2: De lo que dice mi tristeza

a Magalí
Mira bien como mis manos se enclaustran en sí mismas, hacen de su arrogancia humo; mira bien como me voy cayendo en este silencio de todo y mi razón va quedando vacía, ciega y molestando a las palabras que no puedo volver a decir; mira bien estos cansados pies que no llegan más cerca de tu vida, por que estoy saliendo del valle de lágrimas, y no pretendo volver a ser milagro de las rosas muertas, sino que estoy siendo el insecto de siempre que no redimiste con el alma de tu voz, y así enumero los tiempos y las risillas sarcásticas de las tardes con dios, así rememoro y re-invento los tiempos compartidos y hay más que simples palabras, hay más que solo dos tristes muriendo uno en la copa del otro, hay más de cien razones para buscarte y pretenderte, porque eres de las que vuelan más allá de las insolencias de otras.
Pero mejor deja que mi cuerpo estalle en la ausencia de ti, mejor dejame caer y levantarme después del juego sucio que somos; así nos morimos quizá lejos, o tan cerca que no nos miramos...
Miguel Angel Zapotitla Pérez

miércoles, febrero 22, 2006

Mini-ficción Poética

Quiero dedicar esto a Magalí Pérez Romero, gracias por regalarme la sensibilidad de tu alma, por las tardes de café y por nunca preguntar el por qué de tanta insinuación...
Un poco de lo que estoy trabajando en estos momentos, y de lo que llamo mini-ficción poética, algunos publicados en Fronda, suplemento cultural del periodico Intolerancia.

Remembranzas


Triangulo de cartón/eclipse de nervios bélicos. /En sí misma la razón explota, /calienta el velo de novia que cubre mi soledad/mi larga ausencia de todo/de nada/de amor. Y callo/ no tengo instinto/no palidezco ante la duda/no soy más el hijo predilecto de Apolo/ahora me estorbo a mí mismo/corto mis manos, mi cuello, mi boca…/las desprendo de mi verdad/las abandono al vacío de mi tristeza. /Adiós, ahora soy el de ayer.



Reflejo


Minúsculas vaciedades molestan al hombre que discute ameno frente a mí, carga en su piel tres clavos que alimentan su hambre de sangre; lanza con fuerza su palabrería y me quiebro desierto en esta casa que amamanta mis huesos con sangre de sacrificio, y monto por sus pies, y se sacude, y se muere, y se mira así mismo enroscado. Se descubre con una risa hipócrita fluida en sus labios: soy él.

Consejo para una tarde ácida


Prometí no hacerlo, pero hoy que la vi, volví a sacar la pistola del cajón donde muchos años la guardé; se veía animada, colada indiscutible sobre la tela del juicio final, subida su falda, sentada en un arbusto, con cuerpo pequeño de bajo de la holgada ropa, colgando sus senos del hilo fino que teje Dios sobre su mano; ahí estaba con su cara gris-amarillo, sus pequeños ojos, sus labios de fauna solitaria, estaba sentada con Satanás en los brazos, me miró y dijo: jala del gatillo.

jueves, enero 26, 2006

Café amargo


“...Aunque el mundo ya es viejo /la envidiatiene hijos,/ criaturas mediocres /que escriben muy triste/ y cobran muy tristes/y escupen muy tristes/ columnas de hiel”.
José Cruz
(Real de Catorce)

Estas ahí sentado en el café estilo italiano, viendo el desquiciado tictac que se fuga en el oscuro lado del silencio, se pierde, muere, resuena otra vez; miras tu vida escaparse en el drenaje del tiempo.
Estas ahí, en un café, inventando tu mundo, tu vida, tu inexistencia, los murmullos, las miradas obscenas. Esperas aquel fantasma que sabes no va a venir; en silencio ves en derredor, la gente corre, huye de la lluvia ruidosa que cae del cielo, le tiene miedo, el agua se estrella en el piso y huye temerosa también de la gente. Quisieras con el agua huir del mundo, perderte, olvidar los extraños recuerdos que no llegan, que vienen y van, se oscurecen...
Piensas en ella, la imaginas ahí, no sabes cómo, pero ahí sentada, como un gran imposible, clavándote la mirada con sus enormes ojos verdes, ella es bonita, quizá mucho más bonita de lo que imaginas, su belleza te espanta, no sabes si existe, no sabes si aquella cita en el café es real, qué tal si sólo la soñaste, quizá sólo imaginas recibir notas con un te quiero o un te extraño corazón, eso es, sólo debiste soñarlo, nada de eso fue real.

Dejas un instante tus pensamientos para alzar la cabeza, miras tu reloj, buscas entre la gente, son las cinco y treinta minutos de la tarde, en el sueño o en la realidad, la cita era hace media hora. Tomas un sorbo del café que desde hace rato te trajo la mesera, aún debe estar caliente, bebes, quieres hallar en él el calor que no has encontrado en tu vida, te quema la lengua, te rechaza como ha hecho toda la gente, como lo ha hecho tu padre, como lo han venido haciendo desde que te enamoraste la primera vez de aquella niña linda en sexto de primaria, te rechaza el café como te rechazas tú mismo en el espejo; te quema, es un café prohibido para ti, como lo son todas las mujeres del mundo, pasas el café, tu alma sigue fría, nada la calentará jamás, jamás, nunca jamás, como decían los cuentos que de niño te contaba tu mamá, nunca jamás...
Vuelves a tu reloj, después de recordar cosas, son cinco treinta y ocho, bebes un segundo sorbo de tu taza oscura, tu boca queda amarga, como lo ha sido tu vida desde que murió Marisol, el café lo prefieres amargo, siempre es mejor sin azúcar, la vida se disfruta mejor sin azúcar, sin miel; amarga.
Dejas tu taza en la redonda mesita, juegas con la cuchara, volteas, buscas tu historia, aquella “joven linda de falda gris nube”, te buscas y no miras cómo te sumerges al oscuro lado terrenal de la locura. Ves las mesas, las sillas, todo es tan pequeño, tan simple, tan extraño, no hay nada. La mente comienza a jugarte bromas, ya no sabes si de verdad estas ahí, o es que estás soñando, quizá es que eres el personaje de algún escritor o sólo piensas que es real lo que no, y estás en tu casa, disfrutando de un buen churrito de marihuana, o sólo durmiendo. Ves historias de gente sentada, sabes lo que piensan, lo que quieren, como si de momento una especie de energía paranormal se apoderara de ti.
Primero a tu lado derecho una mesa, dos sillas, en la mesa un servilletero, un cenicero, una taza de café express, y en una de las sillas una mujer de unos treinta y cinco años, de lentes, con falda larga y blusa escotada, se mira al espejo salido de una ridícula bolsa de mano, retoca su maquillaje, se contempla, se sabe bonita. Mira al mesero que pasa en ese momento, lo ve con lujuria, sus ojos dejan ver fantasías eróticas, disimuladamente acaricia sus piernas, la sensualidad brota de su piel; imagina que aquel mesero la seduce, mira el gafete, su nombre es Juan, pero ella lo piensa desnudo y se llama Arnold, ese nombre la excita más.
El mesero, de escasos veinte años, no sabe, ni siquiera imagina que aquella clienta lo viole mentalmente. Él se acerca, le sonríe, la mira con disimulo obsceno, ambos se coquetean y ella pinta en una servilleta con lápiz labial su numero telefónico que deja junto con la propina. Él termina su turno de trabajo y le llama, se citan, salen, van al hotel, ella hace realidad sus fantasías más sucias con Arnold, que en realidad se llama Juan, y él goza porque podrá poner, en su grande lista de amoríos, una aventura más.

Diriges tu mirada a otro lado, ves otra mesa, otras sillas, otra historia. Ahí hay dos mujeres que hablan. Una es pequeña de estatura, gorda, de lentes grandes, gruesos y además es muy fea; grita angustiada su pena, pretende que cayendo sobre los oídos de otros sea más ligera. Su esposo la abandonó por otra; su amiga se desespera, ya no la soporta, ella es bonita, muy bonita y está enamorada del médico que hace tiempo se casó con una tipa fea, gorda y de lentes grandes porque en una fiesta, ya borracho, abusó de ella y quedó embarazada. Sus moralistas padres lo obligaron a casarse con ella. La chica desesperada y enamorada es alta, morena, de ojos pequeños, senos pequeños, tiene cara dulce y su voz es tierna, no se remuerde por haber aceptado a un hombre casado, su alma está podrida.

Volteas, miras para otro lado, otra mesa, café, otras dos sillas, en una de ellas un sujeto alto, moreno, tiene mirada triste, aunque sus lentes la oculten, toma de su taza oscura, parece que espera a alguien mientras la pena le escurre por sus manos. A su lado tiene una libreta donde parece que cuenta historias, imagina a una mujer que seduce al mesero y se encuentran por la noche haciendo realidad sus fantasías; cuenta la historia de una mujer acompañada de su amiga, a quien le cuenta que su guapo marido la abandonó, mientras ella la escucha impaciente esperando que se calle para irse a ver a su amante que es el marido de la abandonada.
El tipo espera a alguien que no sabe si existe o no, por lo que cada instante se levanta, busca, mira su reloj, bebe de su taza, escribe en su libreta vieja con la pluma fuente azul que tanto quiere un cuento que al acercarte notas que empieza así: Estás ahí sentado en el café estilo italiano, viendo el desquiciado tictac que se fuga en el oscuro lado del silencio, se pierde, muere, resuena otra vez; miras tu vida escaparse en el drenaje del tiempo...