miércoles, febrero 22, 2006

Mini-ficción Poética

Quiero dedicar esto a Magalí Pérez Romero, gracias por regalarme la sensibilidad de tu alma, por las tardes de café y por nunca preguntar el por qué de tanta insinuación...
Un poco de lo que estoy trabajando en estos momentos, y de lo que llamo mini-ficción poética, algunos publicados en Fronda, suplemento cultural del periodico Intolerancia.

Remembranzas


Triangulo de cartón/eclipse de nervios bélicos. /En sí misma la razón explota, /calienta el velo de novia que cubre mi soledad/mi larga ausencia de todo/de nada/de amor. Y callo/ no tengo instinto/no palidezco ante la duda/no soy más el hijo predilecto de Apolo/ahora me estorbo a mí mismo/corto mis manos, mi cuello, mi boca…/las desprendo de mi verdad/las abandono al vacío de mi tristeza. /Adiós, ahora soy el de ayer.



Reflejo


Minúsculas vaciedades molestan al hombre que discute ameno frente a mí, carga en su piel tres clavos que alimentan su hambre de sangre; lanza con fuerza su palabrería y me quiebro desierto en esta casa que amamanta mis huesos con sangre de sacrificio, y monto por sus pies, y se sacude, y se muere, y se mira así mismo enroscado. Se descubre con una risa hipócrita fluida en sus labios: soy él.

Consejo para una tarde ácida


Prometí no hacerlo, pero hoy que la vi, volví a sacar la pistola del cajón donde muchos años la guardé; se veía animada, colada indiscutible sobre la tela del juicio final, subida su falda, sentada en un arbusto, con cuerpo pequeño de bajo de la holgada ropa, colgando sus senos del hilo fino que teje Dios sobre su mano; ahí estaba con su cara gris-amarillo, sus pequeños ojos, sus labios de fauna solitaria, estaba sentada con Satanás en los brazos, me miró y dijo: jala del gatillo.